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Cantares - historias del camino


Biblioteca Municipal de Tota.



El 20 de noviembre del 2021, un cielo oceánico nos recibió de madrugada con un inmenso silencio justo para repasar las ideas. En ese instante todo era incierto, pues era nuestra primer visita. Y dispuestos a descubrir el camino, buscamos la forma de llegar hasta la bella biblioteca y su hermana casa de la cultura para un compartir con la comunidad, sobre todo con los niños y niñas que acudieron a una tarde con la biblioteca viajera Libertad.


En este lugar maravilloso, hay un lago inmenso, despensa de los pobladores y en peligro constante por la contaminación con plaguicidas que son usados para los cultivos de cebolla cercanos al espejo de agua.


El agua se cuida y es por eso que el suministro se suspende de noche.


En el parque central, varias esculturas muestran algunas tradiciones campesinas.


Un mural: La visión de los niños y niñas, esperando en ocasiones no verse opacada por la miopía de los adultos y dirigentes gubernamentales.


Estos bellos murales cuentan una historia: La madre agua, regando semillas de vida, anhelando siembra de árboles que cuiden el nacimiento de los ríos.


De las ovejas: Animales nobles asumiendo su destino y brindando su pelaje para el festival de la lana. Gozan de la música y del sol en sus vellones.


En la emisora comunitaria Playa blanca estéreo, tuvimos la oportunidad de invitar a la gente del municipio. En compañía de la bibliotecaria y el señor locutor convidamos a los niños y niñas para que a eso de las 2 de la tarde fueran llegando a la casa de la cultura.


En la bella casa de  la cultura nos recibió el guano de los murciélagos que presuntamente viven en el alto techo del recinto. Dispuestos a instalar los equipos del cineclub el mirón, nos movimos presurosos y en un tiempo estuvo todo listo, luego de ver que el dvd no nos dejaba proyectar los cortos y de encontrar casualmente uno de los pocos computadores portátiles que sirven en la biblioteca y que por fortuna se hizo compatible con el proyector de la biblioteca viajera Libertad.


Tres cortometrajes compartidos: El toro Fernando; El zorro con piel de oveja, y el ultimátum evolutivo.


Un tiempo de charla y libros de obsequio que se ganaron algunos asistentes que respondieron algunos acertijos de las películas. La flor que tiene el torero tatuada en el pecho se llama? Deisy, y Fernando el toro le da tremendo beso porque él ama las flores. No más olé ni corridas de toros., Libertad para todos los seres.


El zorro con piel de cordero va por el más pequeño de la familia, por eso hay que denunciar los abusos contra los menores y ser prevenidos de no dar confianza a los adultos que se acercan a los niños, así como mantenerse alerta de lo que dicen los niños y niñas del trato con los adultos así sean familiares.


Y en el ultimátum evolutivo, un mensaje de cambio para cuidar la madre tierra, sembrar, reutilizar, reparar y rehusar el consumo indiscriminado de plásticos y demás elementos de la vida cotidiana.


En el tiempo de lectura, jugamos un poco a la vecindad. Descubrimos que los niños y niñas quieren un parque recreo deportivo, programas de entrenamiento en diferentes deportes y un espacio propicio para la lúdica., En conclusión y en inicio una cancha múltiple para jugar. 


Leímos juntos la historia de LA CAJA, una fábula donde varios amigos se asustan de algo que no ven, un monstruo marino al interior de una caja que el mar arrastró hasta la orilla.  


Reflexionamos de eso que no vemos y nos pone obstáculos en el camino, y de cómo con la ayuda adecuada y confiando en Dios y en si mismo, se puede alejar el miedo y dar los pasos para seguir mas fuertes.


Finalmente los mismos amigos envían de regreso la caja al mar, y pasa el susto.


De ahí emprendimos la hechura de un artefacto de papel, una caja como la del cuento.


 En ella guardamos el mejor regalo que queremos para la vecindad de Tota.


 Educación, salud, deporte y cultura.


Seguidito llegó el refrigerio, apenas para alimentar el cuerpo.


En ese momento aprovechamos para alistar el taller de estampado...


Pulpos, unicornios, guantes de béisbol, y una mosca rebelde, se alistaron para recibir a los chicos que habían llevado su camiseta para estampar. 


Según cuentan no fueron muchos. Pero cuando salió el primer unicornio estampado, algunos de los niños se fueron por las calles a conseguir sus prendas para pintar.


De ahí en adelante, fueron manantiales de tinta textil los que brotaron para estampar.


Un libro pirata, guardián de un secreto hermoso, hizo las veces de alma para las camisetas y tensándolas les permitió un mejor desempeño a la hora de estampar.










Nos colamos de apoco en los registros fotográficos.











Al final, cerca de las 6 de la tarde, la fila de infantes que querían un recuerdo del taller de estampado, se acabó.


 Dimos gracias al bello espacio que nos acogió. 


Deseamos la mejor siembra y cosecha para la biblioteca y la casa de la cultura.


Recordamos a cada niño que nos otorgó su tiempo y atención, y deseamos lo mejor para la vecindad de Tota.


Esperamos volver y apoyar el trabajo importante y muy necesario que realiza la biblioteca en cada territorio que visita.




 Gracias al equipo bibliotecario que viaja por las veredas llevando lectura y ciencia, amor en esencia.




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El Alebrije

La biblioteca viajera Libertad, va encontrando maravillosas personas, auténticos tesoros de fraternidad y promoción cultural. Así llegamos por invitación de Iván Murcía, promotor de Libros en diferentes espacios, al centro cultural García Marquéz, en el barrio La Candelaria.


Allí, a eso de las 13 horas del domingo 14 de noviembre del 2021, llegamos con el pikiniki minguero.
Nuestro grupo de música, cineclub y lecturas.



Primero encontramos a los encargados del Alebrije, hombres y mujeres que dispusieron del sonido, el espacio y los equipos de proyección. Y nosotros a colgar libros al viento y poemas por centavos para obsequiar a los asistentes, quienes respondían diversos acertijos (ej, qué le pasa a una caja cuándo va al gimnasio) los cuales aceptan todas las respuestas, que hacen una única verdad. Libertad de opinión.


Preguntamos sobre la caja, justamente porque la actividad gira entorno a ese objeto, que permite guardar, cuidar, transportar, almacenar y más. Guardar en este caso, el regalo más importante, ese que se da con amor, ingrediente vital de la existencia.


En este pikiniki minguero, es vital el ambiente sonoro que recibe a los asistentes y permanece durante la sesión, poniendo alegría y sensaciones relajadas, para el disfrute del momento. Ahí, Gio Groove pusó todo la energía.


Ya con la música sonando, un ambiente cumbiero impregnó el alebrije y fueron llegando los asistentes, que revisaron libros, dejaron el peso de los zapatos y expectantes se dispusieron a compartir con el Cineclub El Mirón, los cortometrajes: La caja de monstruos y la caja; Historias que destacan valores de solidaridad, cuidado y felicidad en el compartir.


Calquitas pegajosas de recuerdo se fueron con varios de los visitantes.


Y cajitas de papel aprendimos a plegar, metimos en ellas los deseos, los regalos más importantes.


Acompañar, orar, hacer, abrazar, reír, leer, ver, compartir, sonar, acudir.


Con manos infantiles desenrollamos la madeja y se cuelga un tendedero de libros, que muestran sus cualidades al publico y que se van volando.


El cine club a cargo del Mirón Sebastían, un minguero incanzable.


Oídos por doquier escuchando el sonido amplificado de la lectura compartida: LA CAJA., y que luego se acercaron a contar su agrado por la actividad y a llevarse libros compañeros de obsequio.




































Volveremos siempre que se pueda, a este lugar maravilloso
que nos ha dejado ser familia que lee unida, encontrarnos con amigos, compartir un trozo del espíritu de la Biblioteca Viajera Libertad. Gracias a Dios y a la vida por hacernos alebrijes.


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iloveSAI
Es la nostalgia de San Andrès la que me da el convencimiento del amor que siento por su mar.

Maravillosa como es la isla, hace falta tiempo para conocerla.

Agradezco a Dios su creación y el disfrute de sentirme en ella.

Es la temperatura mas cariñosa, una brisa permanente que endulza el suave calor tropical.

Dicen de San Andrès que no tiene agua potable y la que llega solo lo hace 10 horas al día.

Es el paraíso mismo por los colores de su naturaleza, y el magnetismo de volverse un isleño.

Es un pequeña ciudad que explota al máximo el turismo y en ocasiones los comerciantes censuran a los viajeros que sin mucha pretenciòn buscan conocer de una manera mas austera las maravillas del mundo como lo es San Andrés.

He caminado por sus calles un día para encontrarme en el destino con Isaac Boanerges. Me ha tomado un tiempo escribir estas sensaciones, que sin embargo no han disminuido el aprecio por ellas, al contrario me han permitido soñar con el regreso.

Del hotel que por azar me llevo a san andrès, hay que decir que desde mi perspectiva satura su capacidad en el animo de vender, y ocasiona la mala atención, ofreciendo habitaciones con humedad y generando incomodidad que nada tiene que ver con la isla.

Y asi ningun tour pùede ofrecernos el conocer realmente el espiritu local. Solo los animales, ente ellos un gato y una familia de pollos hicieron del alojamiento algo mas caluroso.

Por eso conocer los lugares que la ruta del caminante ofrece y montarse en el transporte publico es una opción divertida.

De blue cove, se camina unos 20 minutos hasta la cueva de Morgan, pasando por unas casas que similan la pasada vida afro en la isla. Ya en el sitio que conmemora las hazañas del pirata, se recorren unas replicas de barcos, con unos cuantos esqueletos de utileria, pasando por el museo del coco y una galeria con obras de artistas locales..

Una pàreja de baile, ofrece una muesta de la danza calipso. La verdad este atractivo puede mejorar, ya que se nota un bajo nivel de actitud en el servicio y la visita se vuelve monótona.

De nuevo seguimos el camino, esta vez hasta old point. Un motociclista ha preguntado nuestro destino, así que el camino se ha reducido unos 15 minutos gracias a ese aventòn. Ya en la laguna, damos un paseo con la guía, quien comenta de las babillas que habitan la única laguna de la isla. Estos animales fueron decomisados a unos traficantes y encontraron hogar en Sanandrés.

Una foto para el recuerdo,  mientras de fondo se escuchan los ríos de babilonia, que suenan en una casa cercana.

Muy hermoso es el camino que conduce a la avenida principal que lleva al centro.
Casas rurales en la isla. En todas suenan alabanzas en ingles. La luz del sol hace mágica la sensación.

Ya en la carretera pasamos por algunos barrios. Algunas casas dan cuenta de una ruina arraigada y forman parte de las zonas pobres. Sin profundizar mucho, me han contado de los continuos robos y crímenes por parte de las pandillas en algunos sectores. Inversión social efectiva necesita San Andrès, ya que las ventanas de algunas casas de esos mismo barrios marginales, exhiben afiches de candidatos políticos, que como ya sabemos en Colombia, han pasado los limites de corrupción.

Mas adelante en el paradero, he tomado el bus al centro. 2700 pesos es la tarifa del pasaje.

Ya en el centro, buscando un cigarrillo para calamar mi ansiedad, encontré el tabaco pero no un encendedor, hasta que al fin, al llegar a al esquina del sena, Pascual me brindo el fuego anhelado y bromeo conmigo contando uno de sus muchos chistes. Ese en particular ya lo conocía, pero volví a reír.